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PERÙ, PAGLIARI: "NUNCA HE QUERIDO RENUNCIAR, PERO LAS COSAS DEBEN PONERSE EN SU LUGAR"

Matteo Pagliari 

El Director de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) Matteo Pagliari habla con Il Messaggero Italo-Peruviano sobre las difíciles condiciones en las que ha tenido que trabajar.

 

¿Qué te prometió el Instituto Nacional de Cultura (INC) y que posteriormente no cumplió?

Bueno, como primer punto debo señalar que nunca se me dio un contrato para firmar, y esto ya resulta paradójico, puesto que llevó más de un año de actividad con la OSN. Por otro lado, las condiciones económicas, de la cuales ya habíamos hablado antes de que yo viniese por primera vez a Lima (julio 2009), fueron cambiadas antes de Navidad, reduciéndome casi el 50% de mis honorarios. Si he aceptado, y acepté, fue porque me di cuenta que podía contribuir, redimensionando mis ingresos, a agilizar los trámites para la regularización de mi situación, cosa que a fin de cuentas nunca sucedió. Además, la cuestión de mi departamento, por demás “tragicómica”: luego de haber estado en un hotel me trasladaron a un departamento (cosa que yo no pedí) y se me aseguró que, si bien el contrato tenía mi firma, un sponsor se haría cargo de pagarlo. Al final fui yo quien tuvo que pagar todo, de hecho ese fue el único contrato que llegué a firmar.

 

¿Cómo definirías la gestión de la Orquesta Sinfónica Nacional por parte del INC?

Están totalmente fuera del camino. A los músicos de la OSN se les trata como si fuesen empleados estatales, pero en el peor sentido del término. A parte de su sueldo, que los obliga a trabajar siempre y también en otras partes, la OSN no goza del reconocimiento que merece el principal elenco artístico del país, y esto se traduce en la imposibilidad de aportar alguna mejora. Si no es posible, por ejemplo, aumentar el número de los músicos para garantizarles a todos un reposo de al menos una semana cada dos meses, si no es posible gestionar en un tiempo razonablemente breve todo el procedimiento necesario para convocar a audiciones, si no es posible poder contar con la certeza de que los programas, por lo demás hechos hace un año, sean respetados y sobre todo, si el Director Artístico es constantemente puesto frente a situaciones ya resueltas sin la posibilidad de intervenir, o incluso, sin recibir respuestas a sus legítimas demandas, ¿cómo es posible cambiar, mejorar...?

 

¿El Ministro de Cultura Juan Ossio se ha puesto en contacto contigo?

Todavía no. Me gustaría obviamente poder conversar con él y explicarle en manera detallada la situación, también porque imagino que, como apenas ha asumido el cargo, todavía debe hacerse una idea de muchas cosas. Yo estoy aquí y, como ya he dicho, no tengo nada que esconder ni nada de que disculparme. Estoy a disposición.

 

Matteo Pagliari

¿Porqué recién ahora sabemos sobre tu situación laboral?

Creer en la buena fe de las personas ha sido desde siempre un aspecto de mi carácter, que me lleva a tener mucha paciencia. Por eso decidí regresar al Perú para dirigir a la OSN también durante este año, en febrero y en mayo, a pesar de que podía ya haber actuado como lo estoy haciendo ahora. Me parece, sin embargo, que a este punto considerando que debería haber viajado el 10 de septiembre para dirigir en Lima dos meses de conciertos, pero no he tenido ningún tipo de respuesta ni de la Señora Bakula ni de Mauricio Salas (que se suponía debían ser mis interlocutores principales), pensé que sería lógico al menos avisar al público, que me ha demostrado un gran afecto, las razones de mi ausencia. Además no quería que se dijera que había renunciado a la OSN, habría sido falso y demasiado cómodo para el INC sostener que me había ido. No es así: yo no he querido y no quisiera renunciar a la OSN, pero está claro que a este punto las cosas deben ser puestas en su sitio. Si fuesen necesario seis meses, como ya lo he dicho, muy bien: dentro de seis meses se podrá volver a hablar de mi cargo, pero no estoy dispuesto a arriesgar encontrarme, una vez más, en una situación indigna.

 

¿Crees que le has sido incómodo a alguien?

Bueno, es probable. Digamos que desde el principio hubo muchos “rumores” sobre mi nominación; se han dicho también cosas falsas, tanto de mi profesionalidad (que era competente sólo para dirigir óperas) como de presuntas actitudes hacia con los músicos (incluso salió un artículo en una revista, que no vale ni siquiera la pena nombrar, donde se decía que les arrojaba las partituras a los músicos diciéndoles lisuras, tú me conoces y sabes que no lo haría jamás, ¡no faltaba más!) Además me parecía muy extraño que no saliese una sola crítica sobre uno de mis conciertos: en el fondo se trata de la Orquesta Sinfónica Nacional con su Director Musical, no de una banda de pueblo. ¿Por qué, por ejemplo, del Ciclo Beethoven no se dijo nada? Han sido conciertos “sold out”, donde el público tenía que ser acomodado en los sitios de abonados porque se habían terminado los tickets disponibles... creo que ameritaba un poco de atención, sobre todo porque eran años que no se escuchaba en Lima una integral de Beethoveniana.

 

Matteo Pagliari

¿Luego de lo ocurrido piensas todavía en regresar a la dirección de la OSN?

Como ya te he dicho, me gusta trabajar con la OSN, me gusta la relación con los músicos, me gusta construir algo duradero; son solo las condiciones en las cuales me han metido las que deben absolutamente cambiar.

 

Finalmente, ¿qué le podrías decir al público que incondicionalmente te ha acompañado en cada presentación de la OSN?

No ha habido un solo concierto luego del cual no me haya conmovido al ver cuanta participación, cuanto afecto y cuanta gratitud me manifestaba el público. Ver a un niño que viene a saludarte y te dice “quiero hacer también yo lo que tú haces” es una de las cosas más tiernas que jamás me han dicho; escuchar a las personas que te dicen, luego de los conciertos, “no te vayas nunca” es por demás conmovedor y es por esas personas que yo he dirigido esa música, es por esas personas que he tenido paciencia con el INC, esas mismas personas que me llamaban “maestro Matteo” como si fuese uno de ellos (y tú sabes que para un extranjero ser considerado “de la familia“ es una gran cosa), aquellas mismas personas que he saludado siempre, luego de los conciertos, para abrazarlas y recibir sus abrazos.

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